Esfuerzos Regionales para el Manejo y Conservación de los Recursos Hídricos: la Urgencia de su Abordaje
Ing. Maureen Ballestero V.
Archivo
1999
Volumen 2, No. 4


1. El Agua: Un recurso escaso y no renovable
Cuando pensamos en el agua como un recurso, usualmente imaginamos la misma dentro de una tubería que nos llega hasta nuestras casas, o un extenso río de aguas caudalosas, quizás un inmenso lago, o una copiosa lluvia, tan común en nuestros países centroamericanos. Siempre relacionamos el agua con abundancia e incluso muchos de nosotros fuimos educados con el concepto de que éste era un recurso inagotable y un bien libre.

Quizás nunca nos hemos detenido a pensar que si bien, el 71% de la superficie de nuestro planeta está cubierto por agua, de esa porción, los océanos ocupan el 97 %. Del 3% restante, una gran parte se encuentra congelada en los casquetes polares y por tanto, no disponible. La porción remanente equivale al 0.014%, disponible para ser utilizada para todos los procesos vitales.

Se estima que más de mil millones de personas carecen de una fuente de agua potable limpia y a 1700 millones, les falta saneamiento adecuado.

Según la Agenda 21, una de cada tres personas en los países en vías de desarrollo carece de agua potable y servicios de saneamiento básico, lo que se considera la causa del 80% de las enfermedades y un tercio de las muertes.

2. El Contexto Regional
Centroamérica, con sus 520, 000 km², posee una enorme riqueza hídrica, tanto superficial como subterránea. Este potencial hidrológico, contrasta en todos los países, con las modestos porcentajes de aprovechamiento y con la baja cobertura actual de las demandas, ya que un 45 % de los casi 36 millones de centroamericanos, carece de servicios de abastecimiento de aguas y de saneamiento. La necesidad apremiante de hacer frente al aumento geométrico de la demanda de agua dulce, tiende a complicarse debido a la degradación del medio ambiente.

Las principales amenazas al abastecimiento de agua dulce en toda la región centroamericana incluyen los siguientes aspectos:

  • La deforestación de las cuencas, que reduce la capacidad regeneradora de las fuentes y genera mayor erosión de los suelos.
  • Incremento de la urbanización y la industria aportan, ésta última, cerca del 50% del total de la carga de DBO
  • Descarga sin tratamiento de las aguas residuales, el depósito sin control de los desechos sólidos en los flujos de agua; el uso inadecuado de agroquímicos en las actividades agrícolas de las zonas rurales, atentan contra la calidad del líquido.

Grandes áreas de humedales han sido drenadas, dando paso a zonas de pastoreo o de agricultura intensiva, principalmente arroz y caña de azúcar, ignorando la importancia de los mismos como áreas de retención de sedimentos, nutrientes y sustancias tóxicas, regulación de crecidas, sin señalar su función crítica de conservación de los procesos ecológicos, y la dinámica la diversidad biológica de la cuenca en toda su extensión.

La actividad minera en rápido desarrollo, ha propiciado alteraciones en los ecosistemas de agua dulce, tanto en razón de las operaciones ordinarias como por acciones accidentales.

Por otro lado, la región es altamente vulnerable a los desastres naturales causados por fenómenos climáticos y metereológicos, con grandes pérdidas de vidas y un alto costo socioeconómico. Los agudos efectos de fenómenos como La Niña, El Niño, huracanes, inundaciones y sequías no reconocen fronteras y causan retrocesos en el proceso de desarrollo sostenible de los países centroamericanos.

Es importante recordar que más de la cuarta parte de los recursos hídricos superficiales del Istmo, se encuentran dentro de cuencas transfronterizas. Tomando en cuenta la escasez de recursos de inversión en áreas fronterizas, así como los problemas políticos que han afectado los países de Centroamérica, las acciones de manejo sustentable en estas zonas han distado mucho de ser las más idóneas.

3. Una Problemática compartida
Esta delicada situación tiene su origen en diversos aspectos con diferente peso en cada uno de los países centroamericanos, entre estos pueden citarse:

  • No se ha asignado al agua su valor económico y ecológico para todos sus usos.
  • Se utiliza el recurso, sin aplicar un concepto de solidaridad entre los usuarios.
  • El recurso agua no ha ocupado, por sí mismo, una posición en la Agenda Política de los diferentes países. Esta situación ha tendido ha modificarse lentamente a raíz de los compromisos adquiridos por los gobiernos, a través de la firma de convenciones, convenios y la presión ejercida por los grupos sociales afectados.
  • Como consecuencia de lo anterior, se ha dado un desarrollo inadecuado fragmentado y sectorial de los sistemas administrativos institucionales, adoptados por los países centroamericanos para la gestión del agua.
  • La atomización de las competencias, resulta en duplicidad de funciones y en vacíos, que se reflejan en una inoperancia para ejercer funciones de administración, control, operación y servicios. En este sentido, puede decirse que los países del área se encuentran en un proceso de transformación del sector hídrico.
  • Debilidad jurídica para hacer un manejo integrado, así como para la implementación de los instrumentos regulatorios que requiere.
  • No existe la base de conocimiento real integrado sobre la disponibilidad hídrica nacional (cantidad y calidad). Poca participación de la sociedad en el control, protección y manejo del agua.
  • No menos importante es la falta de un manejo integral del recurso, utilizando como unidad de planificación a la cuenca hidrográfica e incluyendo la visión de ecosistema dentro de la planificación del desarrollo.

4. Factores de cambio
Durante los últimos 20 años, se han llevado a cabo una gran cantidad de conferencias, acuerdos y convenios a nivel mundial y regional, tendientes a buscar soluciones a los problemas y crisis originadas por el uso inadecuado del agua:

  • Agua y Medio Ambiente, Dublín 1992.
  • La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, Río de Janeiro 1992.
  • La Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible (ALIDES), octubre 1994.
  • Gestión de los recursos hídricos en América Latina, San José 1996.
  • Agua y Desarrollo Sostenible, París 1998.

Todos estos foros apuntan hacia una estrategia gradual para implementar el "Manejo Integral de los Recursos Hídricos", tendiente a una ordenación del agua, en su cantidad, calidad, lugar y tiempo de ocurrencia durante el ciclo hidrológico. Este manejo integrado debe orientarse a maximizar en forma equilibrada los beneficios sociales(equidad), económicos (crecimiento económico) y ambientales(sustentabilidad ambiental).

Los países del Istmo, en forma individual o asociada, han realizado diversas iniciativas, con el apoyo de la comunidad internacional destinadas a superar sus problemas en la gestión del agua. Resaltan entre estas la actualización del Plan de Acción para el Manejo Integrado del Agua del Istmo Centroamericano (PACADIRH), iniciada en marzo de 1998, bajo la tutela de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), el Comité Regional de Recursos Hidráulicos (CRRH), el Comité Coordinador Regional de Instituciones de Agua Potable y Saneamiento de Centroamérica, Panamá y República Dominicana (CAPRE) y la Cooperación Danesa. Este plan establece un conjunto de estrategias y acciones que pretenden orientar y armonizar, de una manera sostenible, la riqueza hídrica de la región.

Entre las acciones propuestas se encuentran:

  • Sensibilización de los tomadores de decisión y de la población en general sobre la necesidad de la gestión integral de los recursos hídricos y valorar el agua como un bien con valor económico y ecológico.
  • Proponer un fortalecimiento de las capacidades institucionales, una modernización y homogenización de las redes de medición.
  • Promover el uso de tecnologías limpias y alternativas para el uso racional y una acción directa para el manejo integrado del agua en las cuencas compartidas.

Por otra parte, y en algunos casos de manera tímida, han empezado a surgir algunas organizaciones o autoridades a nivel de cuencas, que buscan poner en práctica la gestión del agua a partir de situaciones reales.

Ejemplos encontramos en diversas cuencas de Centroamérica: Lagos de Amatitlán y Atitlán, en Guatemala; Lago de Ilopango, en El Salvador; Río Quebradas, Tempisque y Tárcoles, en Costa Rica, entre otros.

Estas instancias, no han tenido un modelo único para su conformación, y han surgido por el interés de una mayor participación y corresponsabilidad de la sociedad civil y una tendencia hacia la descentralización. Sin embargo, para su consolidación debe adecuarse el enfoque hacia la identificación de problemas críticos, las áreas prioritarias de intervención y los mecanismos para resolver los problemas identificados. Por último, debe existir una voluntad política para apoyar la creación y consolidación de estas instancias como entes proactivos de gestión.

5. Reflexión final
El agua no debe convertirse en un factor limitante del desarrollo sostenible ni del bienestar humano, para lo cual debe actuarse de forma inmediata hacia un enfoque integrado, que oriente el uso eficiente y equitativo, su administración y la conservación y protección.

A pesar de las similitudes de los países centroamericanos, no existe una solución única a los problemas del agua. Existen instrumentos para iniciar este abordaje (PACADIRH, Planes Nacionales, Proyectos de Ley de Aguas, creación de organismos de cuencas, entre otros), que quizás en algunos aspectos deban ser mejorados, pero son esfuerzos significativos y costosos, los cuales deben empezar a implementarse, con una responsabilidad de todos los sectores.

Finalmente, el desarrollo de una masa crítica, para identificar y llevar a cabo las soluciones adecuadas a las realidades regionales, nacionales y locales constituye una prioridad para un manejo integral del agua.

Colaboración de Ing. Maureen Ballestero, consultora nacional Plan de Acción el Agua en el Istmo Centroamericano (PACADIRH) y Presidenta de Asociación para el Manejo de Cuenca del Río Tempisque (ASOTEM).
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