Uso Sostenible de Manglares en América Central
Néstor Windevoxhel Lora*
Archivo
1998
Volumen 1, No. 1


I. Importancia de los bosques de manglar y experiencia en manejo en América Central
América Central es una región de gran importancia biogeográfica dado que sirve de puente entre las zonas norte y sur del continente, y que está ubicada entre el Océano Pacífico y el Mar Caribe. Se encuentran en la misma innumerables ecosistemas y humedales costeros, sobre todo manglares y arrecifes de coral. Estos ecosistemas figuran entre los más productivos del mundo (Day, et al., 1989); como tales, no sólo tienen un elevado valor ecológico sino que contribuyen en forma significativa a las economías regionales.

Sólo el 7% de los bosques que subsisten en América Central son manglares, aunque constituyen uno de los ecosistemas más representativos que se encuentran en las zonas costeras protegidas en la región. Debido a la disminución acelerada de los bosques tropicales de América Central, sobre todo de bosques secos, los manglares se han convertido en la actualidad en una fuente importante de recursos que permiten satisfacer las necesidades básicas de las familias que viven en las zonas costeras o cerca de las mismas. En algunas áreas costeras secas del Pacífico, las comunidades satisfacen entre el 40% y el 90% de sus necesidades energéticas gracias a la leña obtenida de los manglares.

Los manglares proveen las necesidades básicas en alimento (peces, flora y fauna y mariscos), recursos forestales (leña, madera, postes y carbón), recursos no maderables (tanino, miel), y también una flora y fauna silvestres abundantes para uso indirecto o directo (turismo, recreo). Los manglares de América Central también desempeñan funciones ecológicas importantes y proveen servicios importantes a la economía local y nacional, tales como agua potable, agua para regadío y apoyo para actividades externas.

Sin embargo, hay una muy pobre comprensión de los manglares y su importancia. Tan sólo algunos esfuerzos institucionales han permitido avanzar con experiencias de campo en los avances del manejo sostenible de los manglares. CATIE, La Universidad de Miami y la UICN organizaron en 1995 un taller sobre Manejo Productivo de los Manglares en América Central. En esta actividad se discutieron las principales experiencias de la región sobre el uso sostenible de los manglares.

Estas experiencias han sido recopiladas para la publicación de un libro que incluye un análisis sobre el uso sostenible de los manglares en nuestra región. El análisis se basa en las actividades promovidas por UICN, en particular por la Iniciativa de Uso Sostenible de la Comisión Mundial de Sobrevivencia de Especies. En este marco se analizaron aspectos biológicos, sociales, institucionales y económicos del uso sostenible de los manglares en América Central.

______________=________________

 

II. Análisis de Aspectos Prioritarios de la Iniciativa de Uso Sostenible
A. Aspectos ecológicos
El conocimiento en la región se remite a trabajos de otras regiones, algunas obras descriptivas y a los esfuerzos limitados de algu-nos investigadores. Sin embargo, se conoce muy poco de la productividad y de la estructura de los manglares de Centroamérica. Sin esta información es muy difícil garantizar un camino adecuado para su uso sostenible.

En cuanto a los usos del manglar, hay bastante mas información en Nicaragua, Costa Rica y Panamá, aunque aún es insuficiente en algunos países. Las evidencias existentes permiten establecer que el uso sostenible del manglar difícilmente se logrará con el uso de especies. Los complejos sistemas de producción y su variabilidad temporal y espacial indican que el uso del ecosistema a través de sistemas complejos y mejorados de producción sería la mejor opción.

Los manglares de la región han desaparecido en tasas que varían entre 20% y 65% de país a país. Es necesario promover estudios históricos del uso de los manglares y sus territorios a través de sensores remotos, a fin de tener información objetiva y de primer orden sobre los factores principales que han determinado su desaparición en la región.

B. Aspectos socioeconómicos
1. Mercado
La información acerca de los mercados varía dependiendo del producto que se esté analizando. En los principales productos de consumo directo se conocen los mercados en forma empírica. Casos como el carbón en Costa Rica, la producción de taninos y miel en Nicaragua, son particularmente desarrollados y podrían ser ejemplos para futuros estudios. Sin embargo, en general la información resulta dispersa y la situación es variable por toda la región.

2. Dependencia de la población rural respecto de fuentes renovables.
El uso extractivo del manglar no se considera una actividad económica comercial, mas bien es una actividad de consumo familiar y en muchos casos de sobrevivencia. En la mayoría de los consumos de productos del manglar se realizan por comunidades altamente dependientes de los recursos naturales para su supervivencia. Sin embargo, esto no significa que no hay posibilidades de producción comercial sostenible a pequeña escala.

Cuando la economía nacional ofrece otras clases de empleo (industria, servicios, etc.) la gente tiende a trasladarse a dichas ocupaciones y abandona los manglares, como sucede en las iniciativas de Costa Rica y Nicaragua.

Otros usuarios de los manglares mas bien orientados a la conversión de estos ecosistemas en otros usos como la camaronicultura, agricultura y urbanización, no tienen una dependencia directa de los recursos, aunque en algunos casos la destrucción del manglar ha traído disminución de capturas pesqueras, reducción de calidad de aguas y salinización de suelos. Sin embargo, en muchos casos esta relación no es adecuadamente percibida porque las distorsiones del sistema económico promueven una privatización de las ganancias y una socialización de los costos de los impactos ambientales asociados.

3. Costo y beneficio de invertir en mantener recursos renovables
No se dispone de información acerca de esta cuestión, y no existen datos para poderla evaluar. Se espera que los Proyectos del CATIE (olafo y Mangroves, ambos en Nicaragua) contendrán elementos para realizar estas estimaciones hacia finales de 1997.

En el nivel de evaluación económica de ecosistemas, los realizados por Windevoxhel (1992) en los manglares próximos a León, Nicaragua, y directrices que produjo un equipo apoyado por Barbier, Constanza y Twiley durante 1991 con la participación del CATIE y de la UICN. Los estudios existentes muestran que un mane-jo sostenible del manglar es de mayor beneficio económico en espe-cial por los servicios ecológicos que estos ecosistemas prestan.

4. Propiedad de la Tierra
En general, todos los manglares en América Central son por ley propiedad del Estado. Por lo tanto la propiedad no es necesariamente un instrumento para el uso sostenible en los marcos legales actuales.

Costa Rica posee el único ejemplo en la región de un uso sostenible del manglar a través de derechos de propiedad, a través de concesiones (caso de Coopemangle en Térraba-Sierpe). Guatemala ha avanzado con experiencias de comanejo y actualmente a través de la nueva ley forestal y su reglamento se evalúa un potencial formal para sistemas de concesiones en manglares. En Nicaragua, se completará a comienzos de 1996 una Estrategia de Manejo para el Estero Real (el área más grande de manglar de todo el país), y desembocará en un Plan General de Manejo. Actualmente se dan los pasos para reformular la legislación que permita normar su uso sostenible. Esta actividad la coordina el Proyecto de Manglares del CATIE con el apoyo técnico de la UICN.

C. Aspectos institucionales
1. Papel de los conocimientos tradicionales en el manejo de los recursos naturales.
No es posible hablar de conocimiento tradicional en el caso de los manglares de Centroamérica. La mayor parte de la población actual llegó a estas zonas en los últimos 40 años, tiempo insuficiente para que se haya dado una coevolución de prácticas de manejo y de respuestas en el ecosistema. Es obvio que las personas que viven en los manglares han desarrollado una serie de habilidades para extraer recursos y para manejar adecuadamente las diferentes variables naturales que rIgen los ciclos en los manglares (estaciones, mareas, etc.), pero estas habilidades no pueden todavía considerarse como conocimiento tradicional.

2. Percepciones de los conocimientos tradicionales en el manejo de los recursos naturales.
Por las mismas razones alegadas en el punto anterior, no existen percepciones filosóficas y culturales. Sin embargo, si bien la mayor parte de los valores que poseen las personas que habitan en los manglares de América Central no han cambiado desde que llegaron, están surgiendo algunas características nuevas que difieren de la conducta campesina habitual en la región, de éstas las mas importantes son las siguientes:

Las actividades están altamente monetizadas, siendo actividades comunes como el trueque inexistentes. En este sentido, el manglar funciona como un banco mas que como un elemento de subsistencia.
Los productos se cambian rápidamente por dinero. En este sentido, el campesino tiene un sentido de futuro y de planificar. Este comportamiento está ausente en quienes viven en los manglares, donde la tendencia es al extractivismo.
Una ausencia de acumulación pues la cantidad del producto extraído es la totalIdad de lo que hay que vender para cubrir las necesidades cotidianas. Si se da un excedente, no se guarda sino que se utiliza para tomarse algunos días de descanso hasta que se vuelve a necesitar dinero.

D. Aspectos institucionales
1. Derechos de acceso, tenencia o propiedad de los recursos renovables
Debido a que los manglares en general son legalmente de propiedad estatal o patrimonio público, la tenencia de la tierra es un aspecto difícil para su uso sostenible. Por otra parte, las experiencias de la región han mostrado que resulta casi imposible promover el uso sostenible de los recursos naturales si no se garantiza a la gente local alguna tenencia o derechos de acceso a los recursos.

Los sistemas de concesión han sido poco efectivos pues los requisitos para obtener un man-glar en concesión no se ajustan a las realidades económicas y sociales de los principales usuarios.

2. Políticas y legislación gubernamentales que rigen el uso de recursos renovables
Las leyes de los diferentes países de la región establecen que no se pueden usar los manglares. En toda la región está restringida o totalmente prohibida la extracción del manglar rojo (Rhizophora spp); sin embargo, es un hecho que estos se usan activamente y sin control, debido a ello se concluye que las políticas son incoherentes con nuestra realidad.

En general, no hay regulaciones en cuanto al uso de otros recursos asociados a los manglares a excepción de las impuestas por las leyes de pesca, por ejemplo, la excepción del tamaño mínimo de cosecha establecido en Costa Rica para la Andara spp.

Los aprovechamientos extractivos están siendo recientemente revalorados por países como Nicaragua y Guatemala, debido a la identificación de un potencial de manejo. La ley forestal de Guatemala y el borrador de reglamento de uso del manglar establecen oportunidades para ello. MARENA en Nicaragua evalúa la revisión de su legislación para tener capítulos especiales referidos a manglares. Contradictoriamente, Costa Rica en su nueva ley forestal eliminaría esta posibilidad para el caso de comunidades locales. Se espera que la Ley de Conservación de Humedales que elaboraron conjuntamente el MINAE y la UICN servirá para garantizar las regulaciones para el uso sostenible de los manglares.

Algunos países prohiben la conversión de los manglares a otros usos, pero esto no abarca la conversión de otras partes de los ecosistemas, tales como las salinas y las marismas saladas. No se han hecho en estos países evaluaciones del impacto ambiental de la conversión masiva de salinas en estanques para acuicultura.

En todos los países, las regulaciones para el manejo de bosques son las mismas que se utilizan para los bosques de tierra firme (Nicaragua, El Salvador, Honduras y Panamá), excepto unos pocos casos en Costa Rica y Guatemala, donde se publicaron regulaciones específicas para manglares. Sistemas de concesión (Nicaragua y Costa Rica) y acuerdos de comanejo (Guatemala) han mostrado ser eficaces en promover una visión de largo plazo en los usuarios y promover así el uso sostenible.

3.Capacidad del gobierno para promover el uso sostenible
La reducción de las estructuras y presupuestos del Estado, debilita su capacidad de supervision y ejecución, en tales condiciones estas funciones serán cada vez mas asumidas por las asociaciones privadas comerciales o no.

En este marco, los gobiernos no tienen la capacidad de promover el uso sostenible porque carecen de fondos, personal y profesionales capacitados. Además en la carrera por lograr una balanza comercial y aumentar las exportaciones se está favoreciendo la conversión de áreas de manglar para cultivo de camarón (Honduras, Nicaragua y Guatemala), bananeras (Panamá) y urbanización y turismo (Panamá, Costa Rica y Belice).

Sin embargo, si los gobiernos no tienen capacidad ni políticas de manejar directamente los recursos naturales, deben establecer marcos legales y administrativos que lo promuevan y tienen la autoridad para reunir a diferentes sectores que podrían elaborar dicho marco. Los gobiernos también tienen el poder político para establecerlo. Vale la pena en este sentido, mencionar una vez más los esfuerzos actuales de Costa Rica (Estrategia Nacional de Humedales) y Nicaragua (Estrategia de Manejo del Estero Real), como el Proyecto de Conservación de los Ecosistemas Costeros del Golfo de Fonseca.

______________=________________


III. Contribuciones Particulares del Análisis de la Sostenibilidad en el uso de Manglares
En cuanto a la contribución de las experiencias en uso sostenible de manglares en América Central a los conceptos, validez y enfoque de la sostenibilidad en general, se pueden plantear varias cuestiones pertinentes.

La limitación principal en la actualidad en cuanto al avance hacia la sostenibilidad se encuentra en cómo operacionalizar los atractivos conceptos que hemos elaborado. La sostenibilidad no es un destino final, sino una búsqueda incesante de un mejor equilibrio entre la satisfacción de las necesidades humanas y la capacidad del medio ambiente de generar bienes y servicios sobre una base permanente.

La sostenibilidad sigue siendo un concepto difuso que resulta difícil. Es necesario identificar metas mas inmediatas y alcanzables a lo largo de la senda hacia la sostenibilidad, que permita aprender en el camino y a través de la acción y evaluación.

Necesitamos elementos para el trabajo de campo que los puedan entender con facilidad el personal técnico y la gente local, y que sean sencillos de medir y aplicar. Si queremos avanzar hacia la autoregulación con menos intervención gubernamental, necesitamos instrumentos prácticos como cuotas de cosecha, tamaños mínimos, calendarios sencillos de actividades, umbrales físicos y biológicos, entre otros mecanismos.

Estos mecanismos no se pueden elaborar por medio de un trabajo aislado, sectorial. Hay una gran necesidad de esfuerzos multidisciplinarios para atacar la enmarañada red de problemas ecológicos y sociales que subyacen al uso sostenible.

A pesar de los problemas descritos, el uso sostenible sigue pareciendo una meta alcanzable en ecosistemas de manglares y por tanto, deberían identificarse los esfuerzos en esta área.

Se debe comenzar a trabajar con lo que tenemos. Los requerimientos sociales y económicos no permiten esperar por productos terminados. Se dispone de suficiente conocimiento, capacidad técnica y recursos en la región como para comenzar.

*Coordinador Área de Conservación de Humedales
y Zonas Costeras para Mesoamérica. UICN/ORMA.
P.O. Box 1160-2150, Moravia, Costa Rica.
E-mail: [email protected]

Anterior Siguiente